No todo lo que se escribe contiene la palabra, la letra o el silencio. No todo lo que se escribe, tiene la misma intención
Todo se desenvuelve en una suerte de caminos. Suponiendo que tú eres la muerte y yo soy el traidor
son esos días en que tú no quieres estar ni despierto ni dormido. En que el respirar te produce asco.